Misadventures in Misogyny

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La Garganta Poderosa (x) is a magazine about “villera” culture in Argentina.

Personal.

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Feminst deed of the day: today I edited the Warren Farrell’s Wikipedia quotations page because some of his problematic quotes on #incest were missing, sources and links included.

He’s the MRA who wrote “The Myth of Male Power”, AKA the bible for MRA’s.

content warning: apologia of sexual violence. DON’T READ IT.

Upworthy: PSA on domestic abuse, violence against women (x).

Upworthy: PSA on domestic abuse, violence against women (x).

Anonymous said: You are just the absolute worst I mean sticking up for women's rights, hell, peoples rights, really is such a despicable act of human kindness and common sense, I mean me, mr anon, hiding behind my anon glasses is telling you this because my opinion of you is really going to impact everyone's lives, especially THOSE DEAD WOMEN. THE DEAD ONES. WHO WILL NO LONGER GRACE THIS HORRIBLE PLANET. My god people are shits.

vampmissedith:

This made me laugh so hard I choked. Thanks for that, honestly. 

Escribir en mi propia lengua en una página donde la mayoría de las personas que sigo hablan inglés y viven en países del primer mundo me intimida.

Free PDF Books on race, gender, sexuality, class, and culture

flanneryogonner:

Found from various places online:

The Pedagogy of the Oppressed by Paulo Freire

Angela Y. Davis - Are Prisons Obsolete?

Angela Y. Davis - Race, Women, and Class

The Communist Manifesto - Marx and Engels

Sister Outsider: Essays and Speeches by Audre Lorde

Three Guineas by Virginia Woolf

Critical Race Theory: An Introduction by Richard Delgado and Jean Stefancic

The Black Image in the White Mind: Media and Race in America- Robert M. Entman and Andrew Rojecki

Ain’t I a Woman: Black Women and Feminism - bell hooks

Feminism is for Everybody - bell hooks

outlaw culture - bell hooks

Faces at the Bottom of the Well - Derrick Bell

Sex, Power, and Consent - Anastasia Powell

I am Your Sister - Audre Lorde

Patricia Hill Collins - Black Feminist Thought

Gender Trouble - Judith Butler

Four books by Frantz Fanon

Their Eyes Were Watching God - Zora Neale Hurston

Medical Apartheid - Harriet Washington

Fear of a Queer Planet: Queer Politics and Social Theory  - edited by Michael Warner

Colonialism/Postcolonialism - Ania Loomba

Discipline and Punish - Michel Foucault

The Gloria Anzaldua Reader

Capitalist Realism: Is There No Alternative? by Mark Fisher

This Bridge Called by Back: Writings by Radical Women of Color by Cherríe Moraga & Gloria Anzaldúa

What is Cultural Studies? - John Storey 

Cultural Theory and Popular Culture - John Storey 

The Disability Studies Reader 

Michel Foucault - Interviews and Other Writings 

Michel Foucault - The History of Sexuality, Vol. 1Vol. 2Vol. 3 

Michel Foucault - The Archeology of Knowledge 

This blog also has a lot more. 

(Sorry they aren’t organized very well.)

Eduardo Galeano - Open Veins of Latin America

Eduardo Galeano - Las Venas Abiertas de América Latina

(via praxisandcapital)

4 months ago - 42333

Eduardo Galeano, "Las Venas Abiertas de América Latina"

Ensayo del escritor uruguayo Eduardo Galeano, publicado en 1971.

[Libro en formato .pdf en Español]

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Open Veins of Latin America: Five Centuries of the Pillage of a Continent by Eduardo Galeano.

Essay written by Uruguayan journalist, writer and poet Eduardo Galeano and published in 1971.

In the book Galeano analyzes the history of Latin America as a whole, from the time period of the European settlement of the New World to contemporary Latin America, describing the effects of European and later United States economic exploitation and political dominance over the region.

[Link to the e-book in English]

5 months ago

Cuadernos de Investigación N° 4 - La violencia invisible: acoso sexual callejero en Lima Metropolitana y Callao

La calle es uno de los ámbitos menos conquistados por las mujeres, y no necesariamente por falta de presencia femenina, sino por una presencia condicionada a ciertas zonas, horarios, tiempos de permanencia e incluso vestimenta. Tovar (2007) afirma que el papel de las mujeres latinoamericanas en la subsistencia dentro de la economía informal en el siglo XIX o a comienzos del XX ha permitido que realicen gran cantidad de labores fuera del hogar. Pese a ello, la ciudad sigue estando estratificada y segregada alrededor del género “donde a los hombres se les permite mayores privilegios que refuerzan el acceso diferencial a los recursos, el conocimiento y el poder” (p.110). Numerosos estudios (Falú, 2009; Tovar, 2007) confirman que las ciudades no son iguales para las mujeres y los hombres, sino que el espacio público parece ajeno a ellas, por lo que deben desarrollar estrategias diversas para recorrerlo.

El temor de las mujeres a transitar libremente por la ciudad produce una suerte de “extrañamiento” respecto del espacio en que circulan, al uso y disfrute del mismo. En tales circunstancias, algunas mujeres desarrollan estrategias individuales o colectivas que les permiten superar los obstáculos para usar las ciudades y participar de la vida social, laboral o política. En otros casos, simplemente se produce un proceso de retraimiento del espacio público, el cual se vive como amenazante, llegando incluso hasta el abandono del mismo, con el consiguiente empobrecimiento personal y social”. (Falú, 2009, p.23)

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“La exclusión fuera de la plaza pública que, cuando se afirma explícitamente, condena a las mujeres a espacios separados y a una censura despiadada de cualquier expresión pública, verbal y aun corporal, haciendo de la incursión en un espacio masculino (como los alrededores de un lugar de asamblea) una prueba terrible, puede realizarse en otra parte casi con igual eficacia: de esta suerte, adquiere los visos de una agorafobia socialmente impuesta que puede sobrevivir largo tiempo a la abolición de las prohibiciones más visibles y que lleva a las mujeres a excluirse a sí mismas del ágora”. (Bourdieu, 2000, p.56)

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El acoso sexual callejero, en este sentido, puede ser visto como una de las muchas formas sociales que operan para alejar a las mujeres del espacio público. Las mujeres, sin embargo, intentan desarrollar una serie de estrategias como las que se ha mencionado ya, como evitar ciertas zonas o ir acompañadas, especialmente de otros hombres. Lamentablemente, estas estrategias solo refuerzan el control masculino del espacio: (…) se refuerza el modelo patriarcal en el sentido de la protección: las mujeres necesitan la compañía y cuidado de otros hombres cuando están en la calle para sentirse seguras.

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El machismo, como sistema de prácticas y creencias, puede ser de utilidad para entender este patrón de comportamientos masculinos. Stevens (1997) define el machismo como el culto a la virilidad y se caracteriza, entre otras cosas, por la agresividad e intransigencia exageradas en las relaciones de hombre a hombre, y arrogancia y agresión sexualen las relaciones de hombre a mujer. Esta agresividad masculina puede expresarse de diversas formas. Así, “La intimidación a las mujeres se produce desde el silbido de admiración en la calle, al acoso en la oficina, a la violación y al ataque doméstico, llegando hasta el asesinato por el dueño patriarcal de la mujer, como en algunos casos de maridos separados”. (Connel 1995, en Valdés y Olavarría, 1997, p.44).

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Las entrevistas, grupos focales y testimonios en la plataforma DATEA confirman que estas prácticas se focalizan en mujeres jóvenes, sobre todo adolescentes, aunque pueden seguir ocurriendo a lo largo de su vida adulta. La edad de inicio de estas experiencias concuerda con el momento en que las mujeres empiezan a desplazarse solas, yendo a la tienda a hacer encargos, a la escuela, casas de amigos o cuando juegan en la calle sin supervisión adulta. Se puede afirmar, entonces, que estas relaciones de poder entre géneros tienen un componente de edad: a mayor juventud, mayor probabilidad de ser afectada. Son realizados, por lo general, por hombres mucho mayores que ellas, lo cual incrementa la sensación de vulnerabilidad y asco de las mujeres.

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La característica principal de las prácticas mencionadas es que, pese a que son parte de las experiencias cotidianas de las mujeres, han sido invisibilizadas o minimizadas inclusive por ellas. Los planes y políticas sobre violencia no las contemplan de forma específica y solo los tocamientos, la masturbación pública y el exhibicionismo están legamente sancionados. Como afirma Gaytán (2007), la rapidez con que muchas de estas prácticas suelen realizarse y la forma velada en que se presentan hacen que sean aparentemente intangibles. A nivel de la ciudadanía y, de acuerdo con la encuesta del IOP, existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto a la tolerancia a las prácticas estudiadas, siendo las mujeres quienes las sancionan en mayor proporción.

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Los silbidos, así como los llamados “piropos”, han sido legitimados en la sociedad limeña como una práctica evaluativa de las mujeres, no sólo de conocidas sino también de extrañas. Prueba de la poca sanción social que reciben es que suelen realizarse frente a otros, sin necesidad siquiera de intentar camuflarse, como sucede con los tocamientos. Por el contrario, justamente el hecho de que se hagan en público es lo que las define, lo cual remite a la necesidad de afirmación de la masculinidad, una masculinidad que necesita ser aprobada, y que por lo tanto necesita de testigos que la validen. (Callirgos 1998)

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Inclusive en aquellas prácticas consideradas más agresivas y donde queda claro que no hay consentimiento, es común responsabilizar a las mujeres por ellas. La culpabilización femenina frente a cualquier agresión sexual que pudiera sufrir está muy arraigada en las sociedades latinoamericanas, y se sostiene en el estereotipo de irresponsabilidad sexual masculina: la imagen de un hombre incapaz de controlar sus deseos sexuales. Callirgos (1988) explica que, en un contexto en el que se asume a los hombres como incapaces de controlarse, se espera que sean las mujeres quienes deban poner los límites. Por ende, la responsabilidad de evitar agresiones sexuales recae en ellas, de lo contrario “se verán expuestas a todo tipo de acosos y abusos - que pueden llegar al extremo de la violación, porque ellos ‘actúan como varones solamente’ y no han interiorizado normas al respecto” (p.61). Frases como “una mujer debe darse su lugar” o “no se puede estar dando mucha confianza a los hombres porque se aprovechan”, responden a esta estructura de razonamiento. Se carga sobre ellas la responsabilidad de la agresión, se les dice desde pequeñas cómo vestir para evitar la atención masculina, se le pide evitar ciertos lugares, se le pide noexpresar abiertamente opiniones que la muestren como un sujeto sexual, con deseos y fantasías. Se educa a las mujeres para vivir evitando agresiones sexuales, y, si esta llegara a ocurrir aún con todas las “precauciones”, queda igual la sospecha de la culpa.

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La tolerancia varía según las prácticas (…) Los entrevistados difícilmente identifican punto común entre todas estas prácticas (tocamientos vs. silbidos y ruidos de besos) y son vistas, más bien, como de distinta especie: en un extremo, los tocamientos son vistos como actos de “gente enferma”; mientras que los silbidos o piropos pueden llegar a ser valorados como “galantería”. Sin embargo, un enfoque de género permite identificar poder en todas estas prácticas, al margen de la percepción de su gravedad: la posibilidad que tienen los hombres de calificar públicamente el cuerpo femenino o de quebrar el espacio personal hasta llegar a los tocamientos. Este poder se mantiene gracias a diversos mecanismos, entre los que están la romantización de algunas prácticas (como los piropos) y la culpabilización femenina, la cual ha facilitado el silencio de muchas experiencias que se viven cotidianamente.

6 months ago

Stop Street Harassment: Respuestas asertivas ante instancias de acoso sexual callejero

Artículo original: StopStreetHarassment.org © > Strategies > Assertive Responses.

Traducido al español de manera parcial y con agregados de: 1. la traductora, 2. del póster de Megan Braddock que se ve en StopStreetHarassment.org, y 3. de comentarios leídos en Paremos el Acoso Callejero (página de Facebook).

La persona acosada es la única que puede determinar para sí misma cuál es la mejor forma de responder a cada incidente para sentirse: 1. segura, y 2. en control de la situación.

Cómo enfrentar al acosador:

- Usá un lenguaje corporal autoritario y que denote fuerza:
* manos en las caderas, hombros para atrás, rostro serio (no sonrías).
* miralo a los ojos,
* hablá en voz fuerte y clara
* usá tu voz, expresión facial, y lenguaje corporal; y no mandés señales mixtas.

- Proyectá autoconfianza (seguridad en vos misma), calma y seriedad.

- Sé firme:
* no te disculpés,
* no des excusas,
* no hagás preguntas.

- Para evitar manipulación emocional / hartazgo, no debatas:
* seguí con tu monólogo,
* atenete a tu plan,
* hacé oídos sordos si te intentan desviar del tema,
* repetí lo que ya dijiste, o
* andate del lugar.
- No respondás a:
* intentos por parte del acosador de cambiar de tema o dar vuelta lo que decís,
* ni a preguntas,
* ni a amenazas,
* ni a que te intenten hacer sentir culpable.

Más tips para evitar manipulación emocional / hartazgo,no permitas que te discuta ni que te cuestione:
* Cuando te responda hacé oídos sordos y no ofrezcas contraargumentos.
* No es un debate, ni una discusión.
* No te extiendas en el reclamo.

- No insultés ni pierdas el temperamento: por la posibilidad de que el acosador intente responder con enojo o violencia.

- Vos decidís cuándo terminaste de hablar. Si ya dijiste lo que tenías que decir y te podés ir en paz, hacelo.

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Ejemplos de frases/respuestas para hacer que los acosadores se hagan cargo de su comportamiento. Se recomienda practicarlas en voz alta o “actuarlas”, para sentirse más seguras al usarlas cotidianamente. N.d.T: Como algunas de las referencias son viejas (año ‘93 aprox.) se puede reemplazar cuadernillos con videocámaras:

1. Decir cómo se llama ese comportamiento y decir que está mal:
"No me silbés, eso es acoso callejero"
"No me toqués (una parte del cuerpo), eso es acoso sexual"

2. Decirles exactamente qué hacer:
"Alejate"
"Dejá de tocarme"
"Movete para aquella parte del colectivo/autobus/metro"

3. Preguntale si él trata así a su madre, hermana o hija; o si le gustaría que un extraño trate así a su madre, hermana, hija o novia.

4. Memorizá una frase anti-acoso callejero que sirva para todas las ocasiones. Decila en un tono neutral y asertivo/autoritario:
"Dejá de acosar a las mujeres en la calle. A mí no me gusta. A nadie le gusta. Respetá"

5. Esto se llama “frase A, B y C”:
A) Decí cuál es el problema,
B) Decí cuál es la consecuencia de ese problema,
C) Decí lo que querés que haga.
Sé especialmente concreta en los puntos A y C.
"Cuando hacés esos ruidos de besos en la calle, me pone incomoda. De ahora en más, si tenés que dirigirte a mí, empezá con un "Hola, Señora."

6. Identificá al acosador, señalalo con el dedo:
"Señor de la camisa amarilla, deje de tocarme" (esto sirve más en lugares donde hay mucha gente cerca, como el colectivo/autobus)

7. Atacá el comportamiento, no a la persona.
Decile que lo que hace es lo que te molesta:
"estás ubicado demasiado cerca"
en vez de culparlo como persona: “sos un forro”.

8. Con uso marcado de buenos modales. Usando una expresión facial de sorpresa, consternación, o asco:
"Disculpe Ud.!"
"No puedo creer que me dijo eso"
"Me debe haber confundido con otra persona a quién se cree que le puede hablar así"

9. Con una pregunta filosófica:
"Qué interesante - me podés explicar qué te hace pensar que podés apoyar tu mano en mi pierna?"

10. Acosador en auto: Anotá la patente. Si no la ves bien, hacé de cuenta que la anotás, puede que el acosador se detenga por eso. Si el acosador es agresivo o te amenaza y conseguís anotar la patente, podés denunciarlo a la policía. (N.d.T.: depende de las leyes del país)

11. (N.d.T.: filmalo con el celular) Comprá un cuadernillo y escribí bien en grande en la tapa “Acoso Callejero”. Sacala cada vez que te acosan y pedile al acosador que te repita lo que dijo para anotarla. Hacé ademanes de preguntarle la fecha, hora, fijarte el lugar, etc. Si te preguntan porqué estás anotando todo, decí que estás haciendo un registro de actos de acoso callejero.

12. Informale que estás haciendo un estudio / proyecto / encuesta sobre el acoso callejero. Sacá un cuadernillo / filmalo y preguntale:
"¿Con qué frecuencia acosás a las personas?"
"¿Con qué criterio elegís a quién acosar y a quién no?"
"Por lo general, ¿acosás cuando estás solo en la calle o cuando estás acompañado?"
"A tu madre, hermana o amigas mujeres, ¿les contás sobre las personas a las que acosás en la calle?"

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Otros recursos:

- Trudy Hamilton: kit anti-acoso callejero:

Aclaración de la escritora: no es responsabilidad de una tener que reducir las incidencias de acoso callejero, la responsablidad recae 100% sobre los acosadores de que cambien su comportamiento tóxico.

- Anillo de bodas (falso, en su caso), dice que sirve también en el trabajo;
- Auriculares (conectados o no);
- Gafas de sol.
- Ropa “de clase alta” pero no de vestir, en su caso es el buzo de la universidad cara a la que fue. (N.d.T.: es clasista, pero los acosadores son misóginos así la culpa no es de una.)

Trudy Hamilton tiene un lenguaje accesible y presenta muchos argumentos contra esta práctica y su normalización. Lista de todos sus ensayos y artículos sobre acoso callejero (en inglés).

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- Notas de pie del artículo traducido más arriba de StopStreetHarassment.org:

1. Martha Langelan, Back Off! How to confront and stop sexual harassment and harassers (New York: Fireside Press, 1993); see also Langelan, “Stop Right There!” Ms. Magazine, Fall 2005, p 39; see also Don’t be Silent Blog,“Highlights from the Martha Langelan Workshop,” February 10, 2008; see also Don’t Be Silent Blog, “Response to ‘Drive-by Hollas Drive Me Crazy!!’” February 11, 2008.

2. Lauren Taylor, “The Assertive Response to ‘Hey, Baby,’ Options Go Beyond the Silent Treatment,” Washington Post, October 27, 2003, C10; see also Lauren Taylor, “Speak Up! Basic Verbal Self Defense Guidelines,” Defend Yourself, n.d.